OPORTO

De Ribeira hasta Foz

La canción “Porto sentido”, de Rui Veloso, uno de los cantantes portugueses más famosos, describe, casi como en un cuadro, la segunda ciudad portuguesa más grande conocida por su vino generoso, su historia y su arquitectura, pero también por un club de fútbol que lleva el nombre de la ciudad en las camisetas. Oporto es conocida como la ciudad invicta por no haber sido conquistada nunca. Los portuenses no se rindieron ni en las invasiones francesas del siglo XIX. De ese momento histórico surgió uno de los sellos de identidad gastronómicos de la ciudad: las tripas. Según cuentan las crónicas, el pueblo cedió la carne de la que disponía para alimentar a los soldados y se quedó solo con tripas de cerdo.

Oporto es una ciudad que se puede visitar a pie. Empezamos en Boavista y pasamos por la zona baja comercial y por la Torre dos Clérigos, el símbolo de la ciudad, construida a finales del siglo XVIII según el proyecto de Nicolau Nasoni. Al lado está la Livraria Lello, de estilo neogótico, una visita obligada que está considerada una de las diez librerías más bellas del mundo. La cafetería a la que ir es la Majestic, en la Rua de Santa Catarina.

En la zona de Aliados hay bares, pubs y restaurantes étnicos abiertos hasta tarde y hay mucho que ver, como los antiguos establecimientos comerciales. La Sé, una catedral del siglo XIX, es la puerta a Ribeira, el margen portuense del Duero desde donde se pueden observar las famosas bodegas de vino de Oporto al otro lado del río, en Gaia. Las bodegas, con sus barcos rabelos, ofrecen visitas gratuitas que incluyen un vaso de vino gratis.
Es fácil pasar al otro del río e incluso se puede hacer a pie a través del puente Dom Luiz I. Esta obra data de 1886 y la llevó a cabo el ingeniero Theóphile Seyrig. Es uno de los seis puentes que unen los márgenes del río junto con los de Dona Maria, de Gustave Eiffel (1886); Arrábida, de Edgar Cardoso (1963); São João (1991); Freixo (1995); e Infante (2003). Si seguimos el río, llegamos a Foz, con un paisaje único con mar.

Ya sea para comer o para cenar, hay tres sitios que destacan entre la gran variedad de restaurantes: Casa Aleixo, junto a la Estação de Campanhã, con sus filetes de pulpo y bistecs de falda de ternera; Chez Lapin, en Ribeira, donde se pueden ver las marcas de las crecidas del río; y la cervecería Capa Negra, para comer las tradicionales francesinhas.

En Oporto también se puede visitar el Museu de Serralves, de arte moderna, o la Casa da Música, además de los teatros Rivoli, Sá da Bandeira y São João.

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