LAS AZORES

Un paraíso natural

Nueve islas, nueve experiencias diferentes. Las Azores, un archipiélago portugués en mitad del Atlántico, poseen un paisaje único y una cultura rica. El azul del mar, el verde de los pastos, sus lagos, ciudades y villas dejan al turista con la impresión de estar en uno de los últimos paraísos sobre la Tierra.

São Miguel es la mayor de las islas y también la más poblada, ya que es allí donde se encuentra la capital, Ponta Delgada, y donde se mezclan tierras agrícolas, pastos y zonas naturales. La cría de ganado bovino y la producción de leche y queso son los dos pilares de su economía. La isla también tiene varias lagunas y la más conocida es la de Sete Cidades, con aguas de varios colores, de un lado azul, del otro verde. Todavía en São Miguel, si nos acercamos a Furnas, podremos disfrutar de un cocido a la portuguesa único cocinado con el calor de la propia tierra. La fe del pueblo es grande y, el quinto domingo después de Pascua, celebran la fiesta del Senhor Santo Cristo, también en São Miguel.

Aunque no posee la diversidad natural de las otras islas, Terceira gana en alegría. Su principal ciudad, Angra do Heroísmo, es Patrimonio Mundial de la UNESCO y, en cuanto a fiestas, se celebran Navidad, Reyes y el Carnaval, en el que toda la isla se dedica a fondo a las Danças do Entrudo, un festival de teatro popular. Después llega la Pascua y las fiestas del Divino Espírito Santo, las “touradas à corda” y las Festas Sanjoaninas.

En el grupo central de islas es donde se percibe realmente la dimensión del archipiélago, sobre todo si nos sentamos en el Peter’s Cafe, en el puerto deportivo de Horta (isla de Faial) y miramos hacia el frente, donde se levanta el Pico a 2351 metros de altura. Los antepasados de las gentes de la isla eran balleneros, pescadores y agricultores. Así, en Pico los agricultores plantaron viñas en basalto y el vino que salía de allí se servía en la corte del zar. La prohibición de pescar ballenas cambió la economía y ahora salen barcos llenos de turistas de los lados del canal para ir a ver ballenas y delfines. Horta vive del puerto deportivo, donde paran los yates y los veleros que cruzan el Atlántico, pero hay mucho más para ver. En Flores se puede disfrutar de un paisaje que te deja sin aliento, en Santa Maria de una increíble playa de arena amarilla, Corvo tiene poco más de 300 habitantes, São Jorge es conocido por sus fallas y en Graciosa se conservan los molinos de viento de Vila da Praia.

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