TERMAS Y SPAS

El poder terapéutico del agua

Las capacidades terapéuticas del agua se conocen en todo Portugal desde la época de los romanos, pero fue en el siglo XVIII cuando la aristocracia se acostumbró a hacer curas en las termas para tratar los problemas de huesos y compensar los excesos. La moda tuvo tanto éxito que hoy en día hay 36 estancias termales en Portugal con características terapéuticas ideales para tratar problemas respiratorios, reumatismo, enfermedades del aparato digestivo o simplemente disfrutar de programas de bienestar con tratamientos de belleza para cuerpo y rostro.

Las termas están situadas sobre todo en el centro y el norte de Portugal. En los últimos años se han renovado, han añadido características de los spas y han remodelado los hoteles y los parques en los que están integradas. Álvaro Siza Vieira, el famoso arquitecto portugués, fue el responsable de recuperar el parque de Pedras Salgadas, donde se encuentra una de las estancias termales más bellas y antiguas de la región de Trás-os-Montes. En esta misma zona, también se renovaron las termas de Vidago. Así, el Grand Hotel do Vidago, un bonito edificio del siglo XIX, estuvo en obras para adaptarse a las exigencias actuales de comodidad.
En la zona centro del país, son famosas las termas de Curia y de Luso. Las primeras están dentro de un parque con campo de golf, las segundas forman parte de la sociedad que comercializa el agua mineral embotellada más popular de Portugal: Água de Luso. Las termas de Luso eran frecuentadas por la familia real portuguesa antes de la implantación de la República. Hoy en día las dirige el grupo Malo Clinic.

Aunque la mayor concentración de termas y de nacimientos de aguas medicinales está el centro del país, hay dos estancias termales fuera de esta zona. En las Azores, las termas de Ferraria aprovechan las aguas calientes de actividad volcánica para fines terapéuticos. En el sur, en las sierras del Algarve, las Caldas de Monchique están recomendadas para tratar las afecciones de las vías respiratorias y las músculo-esqueléticas. Además, fuera del circuito termal, Portugal posee una inmensa lista de spas y talasos, entre los que se halla Porto Santo, cuyas arenas son excelentes para tratar el reumatismo.

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