RIO GUADIANA

De Mértola a Vila Real de Santo António

El Guadiana, uno de los tres grandes ríos internacionales que recorren Portugal y España, sirve de frontera entre los dos países ibéricos. Además, cuenta con diversas zonas protegidas y es un lugar histórico (desde la época de los árabes hasta los años de contrabando) y de explotación de las minas alentejanas. Hoy en día, además de ser la fuente de irrigación del Alentejo, acoge multitud de actividades de ocio, desde paseos en barco, hasta pesca deportiva.

En el Parque Natural do Vale do Guadiana, que se extiende por los ayuntamientos de Mértola y Serpa, es obligatorio visitar el Pulo do Lobo, una estrecha garganta desde donde el agua cae a 20 metros de altura. Se trata de un lugar de belleza única y en el que es posible avistar la cigüeña negra, una de las especies más raras de cigüeña.

En este parque encontramos el pueblo alentejano de Mértola, todo un museo vivo. Por Mértola pasaron los romanos, los árabes y, más tarde, la reconquista cristiana. En los tiempos de los árabes era el puerto fluvial más importante de la Península Ibérica y volvió a ser de gran importancia económica durante los años de explotación de la mina de São Domingos en el siglo XIX.

Los mineros iban en tren desde la mina hasta el puerto de Pomarão por unas vías que todavía existen y que fueron de las primeras en ser construidas en Portugal. Desde allí, viajaban en barco hasta Vila Real de Santo António, la ciudad portuguesa de la desembocadura del Guadiana. En esta parte final, el río es navegable y se pueden realizar paseos en barco.

Antes de que Portugal y España pasasen a formar parte de la Unión Europea, el Guadiana era territorio de contrabando. Los portugueses llevaban café y azúcar y lo cambiaban por telas como la pana, que venían de España. Las mercancías eran transportadas por hombres que atravesaban el río a nado.

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