LISBOA

Castiza y moderna

Lisboa, moderna y castiza, es la capital de Portugal y, a la vez, su mayor ciudad con medio millón de habitantes y un área metropolitana de casi tres millones de personas. Con sus vistas al río Tejo, mezcla la faceta más popular de los barrios antiguos con la personalidad cosmopolita de las nuevas zonas residenciales. Lisboa es luminosa y única para los que la visitan por primera vez.

Hay mucho que ver en una ciudad que tiene para ofrecer al turista cultura, patrimonio y gastronomía. Así, en Belém es posible visitar el Mosteiro dos Jerónimos, un monumento de la época de los descubrimientos y, después ver en el Centro Cultural de Belém una exposición de arte contemporánea. El paseo puede acabar con “pasteis de nata” (pasteles de crema) servidos con canela y acompañados de una “bica”, el nombre que los lisboetas le dan al café solo.

En Chiado, en la Baixa Pombalina (la zona construida tras el gran terremoto de 1755), hay tiendas de moda y se encuentra la Brasileira, que honra al poeta Fernando Pessoa y mantiene los candelabros y los espejos de los cafés del principios del siglo XX. En el Bairro Alto, las casas de fado, los restaurantes y los talleres de los estilistas de vanguardia conviven en un ambiente bohemio. Por aquí pasa la vida nocturna de la ciudad, las calles se llenan y hay jóvenes y mayores, extranjeros, gente alternativa y cuarentones trajeados.

Las casas de colores y los tejados que descienden hasta el río y que se avistan desde el castillo de San Jorge también pueden verse durante un paseo en un tranvía de los antiguos, hecho de madera, que sube por las calles adoquinadas y estrechas de los barrios de Alfama y Mouraria. Allí encontramos ropa tendida, flores en los balcones y sitios para visitar como el Castelo de São Jorge, la iglesia de São Vicente de Fora, la Sé de Lisboa, el mirador de Santa Luzia, el Museu Militar o el Museu das Artes Decorativas.

En Alfama también están las mejores casas de fado. El fado, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, le canta al amor, a los celos, a la saudade y a esa forma de ser melancólica de los portugueses, acompañado por el sonido único de la guitarra portuguesa. Todo esto se puede oír en las casas de fado donde, además de escuchar fado, podemos cenar y disfrutar de una buena comida portuguesa.

La capital también posee un centro moderno que nació a partir de la Expo 98. Además de un centro comercial y de edificios de oficinas y viviendas, tenemos el Casino Lisboa, el Oceanário, un espacio multiusos, el Meo Arena y zonas de paseo junto al río.

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