PALACIOS

Los palacios de los reyes

El Palacio de Queluz, cerca de Lisboa, es hoy en día el edificio en el que se hospedan los jefes de estado extranjeros en visita oficial a Portugal. Desde el siglo XVIII y hasta principios del siglo XIX, este palacio fue la residencia de la familia real portuguesa. Primero sirvió de retiro discreto para la reina María I, cuya locura se acentuó en gran medida tras la muerte de su marido, Pedro III, y de su hijo mayor y heredero de la corona, José de Braganza. El Palacio de Queluz, cuya construcción comenzó en 1747, también fue la residencia de Juan VI (regente y más tarde rey de Portugal) hasta la primera invasión francesa y su huída a Brasil.

En lo alto de la sierra de Sintra se eleva el Palácio Nacional da Pena, residencia favorita de la última reina de Portugal, Amelia de Orleáns, a la que le gustaba mucho este palacio mandado construir en 1838 por Fernando II, rey consorte y viudo de María II. Allí fue donde ella se refugió tras el regicidio en el acabaron con la vida de su marido y su hijo pequeño en 1908 y allí siguió el avance de la revolución republicana antes de partir al exilio con su hijo, el rey Manuel II.

El edificio mezcla estilos similares a los románticos, fascinados por lo exótico. Fernando II vivió en el palacio con su segunda mujer, Elisa Hendler, y, cuando falleció, se lo dejó en herencia. La viuda acabó vendiendo la propiedad al estado y se quedó solamente con el chalé de la condesa. Este palacio está considerado el primer inmueble de estilo romántico de Europa, ya que se construyó 30 años antes que el emblemático castillo de Neuschwanstein, en Baviera.

TOURS Y OTRAS SOLICITUDES

Si usted tiene un pedido especial, por favor pregunte!

SUBIR